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Cuesta del Bailío

La Cuesta del Bailío fue históricamente una de las comunicaciones de Córdoba entre la ciudad alta (Medina o Villa) y baja (Axerquía) que atravesaba la muralla de origen romano. Hasta el año 1711 hubo un arco que dio nombre a esta zona (Arco o Portillo de Corbacho).

La Cuesta del Bailío comienza en la calle Carbonell y Morand discurriendo hasta la calle Alfaros. De los escalones que posee, 31 de ellos tienen el firme achinado, con dibujos decorativos, llegando a la bifurcación, donde se encuentra una fuente. Estos escalones los crearon en el año 1943 a raíz de una remodelación de la propia cuesta.
Al fondo se encuentra la Casa del Bailío, con bella fachada renacentista, nombrada así por el cargo que ostentaba su dueño y que da nombre a la cuesta, comunicando con la plaza de los Capuchinos y el Cristo de los Faroles.

La casa Palaciega situada en la parte alta de la Cuesta, que fue de los Fernández de Córdoba, por una dignidad de esta familia (Bailío) dio nombre definitivo a esta casa. Dicha casa (portada de Hernán Ruiz II), es un buen ejemplo de la Arquitectura Cordobesa del siglo XVI al siglo XVIII.

CASA DEL BAILÍO

Se encuentra en la parte alta de la Cuesta del Bailío, a la que da nombre y cuyo origen se remonta al reparto que realizó Fernando III tras la expulsión de los musulmanes, recayendo la propiedad de la misma en familia de los Fernández de Córdoba, señores de Aguilar.

El 1 de febrero de 1982 fue declarado Bien de Interés Cultural.

Durante la primera mitad del siglo XVI vivió en ella Pedro Núñez de Herrera, gran Bailío de Lora de la orden de San Juan e hijo natural de Alfonso de Aguilar, que murió en África en 1578 con el rey don Sebastián, cuyo cargo dio nombre a la casa.

Los marqueses de Almunia heredaron el palacio y vendieron en 1710 una parte al Obispado de Córdoba para que edificara el hospital de San Jacinto y la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores.

A lo largo de su historia el edificio ha tenido varios usos, tales como Administración de Correos o Sede de la Oficina de Obras Públicas. Actualmente sus dependencias se reparten entre la Biblioteca Viva de Al-Andalus y el hotel Palacio del Bailío.

La portada tardogótica del palacio está atribuida a Hernán Ruiz II y en ella destaca la decoración plateresca del tímpano.

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