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Historia de Córdoba

Córdoba es la ciudad más histórica de Andalucía (es la que escribió más páginas para la historia que cualquier otra ciudad andaluza), ha sido protagonista de los más importantes momentos de la Humanidad desde hace siglos y que en un momento de su vida fue la capital del mundo (en la época musulmana), siendo la única ciudad de España que ha tenido el privilegio de ser la más importante del mundo alguna vez en su historia. 
Todavía esconde grandes tesoros bajo tierra, como su Teatro Romano, Anfiteatro Romano, Basílica de San Vicente, acueductos, Circo Romano, baños, Medina Azahara y muchas cosas más que aún desconocemos o no han sido expuestas al gran público.

Desde entonces, Córdoba ha sido capital de un territorio que ha ido menguando y creciendo de manera constante en la historia. Actualmente, Córdoba es capital de una provincia de 13.550 km cuadrados de extensión, que agrupa 75 municipios y donde viven alrededor de 800.000 personas. En los más de 2.000 años de historia sus límites han cambiado mucho. Eso sí, en todos estos años de la ciudad siempre ha sido capital de una provincia romana (que equivale a una comunidad autónoma actual o una especie de estado dentro de una república federal), de un Califato, de una cora, una taifa, un reino y una provincia.

FUNDACIÓN DE CORDUBA

La actual ciudad de Córdoba fue fundada en el año 169 a.C por Marco Claudio Marcelo con el nombre de Corduba.

CÓRDOBA ROMANA

Año 171 a.C - 500

Época republicana

El asentamiento presentaba una inmejorable situación estratégica.

En el año 152 a.C, la Península Ibérica estaba dividida en 2 regiones: Hispania Ulterior y Citerior, siendo Corduba capital de Hispania Ulterior (Hispania "la lejana"), designada por los romanos. Aquí ya nos habla de la importancia de Córdoba desde tiempos remotos.

Aquí comienza su primera época de gran explendor.

La ciudad fue visitada por Viriato entre los años 143 a.C y 141 a.C.

En 113 a.C se dice que existe un foro romano. El asiento pre-romano se abandona poco a poco y sus habitantes se trasladan a la ciudad romana donde se va produciendo una monumentalización de la ciudad. En el año 80 a.C se acuñan monedas en esta ciudad.

Julio César reunió en Corduba a los representantes de las ciudades de Hispania Ulterior. La ciudad, considerada conventus, había cerrado sus puertas al pompeyano Varrón dónde éste se rindió allí a César.

En el 46 a.C se concede a Corduba el primer estatuto colonial de Hispania, pasando a ser denominada "Corduba Colonia Patricia", siendo el estatuto de Colonia Patricia, el más alto rango que una ciudad del Imperio Romano podía ostentar.

Aquí comenzó su primera época de esplendor.
Córdoba vive, bajo dominio romano, una intensa monumentalidad y enriquecimiento de su infraestructura pública, que mantuvo un gran movimiento comercial y cultural.

El conflicto entre Cesarianos y Pompeyanos se agravó en el 45 a.C y Julio César asedió a la ciudad y combatió contra Cneo Pompeyo el Joven por el control del puente donde debió retirarse hacia Ategua mientras Cneo Pompeyo se quedó en Corduba.
Tras la batalla de Munda, Julio César asedió de nuevo a la ciudad decidiendo destruirla. 
Murieron más de 22.000 cordubenses (siendo casi la mitad de la población) en el que tuvieron que repoblar la ciudad casi a partes iguales con los indígenas que aún habitaban en la ciudad personas provenientes de Roma.

En el año 43 a.C, durante la época del Segundo Triunvirato, Corduba recupera su papel como centro político de Hispania Ulterior y se convierte en su capital.

Época imperial

En el año 27 a.C, los romanos vuelven a dividir Hispania en varias provincias, siendo Corduba capital de la Bética, siendo la provincia más rica de occidente, donde queda a cargo del senado que será conocida como Colonia Patricia. Este título, unido a una "refundación" de la ciudad y a una posible deductio, fue concedido en el 25 a.C.
Fue la primera ciudad de Hispania que se le otorga la condición de "Colonia Patricia Romana", el cual todos sus habitantes por el hecho de nacer en ella gozaban de la ciudadanía romana.

La reconstrucción de la ciudad dio paso a una etapa de esplendor bajo época imperial, que entre los siglos I y IV, se convirtió en sede del procónsul y de la asamblea provincial.

Con la reconstrucción de la ciudad, expandiéndose éste hasta el río, la ciudad tenía dos foros, como cualquier otra urbe, y se construyeron grandes edificios públicos como acueductos, puentes, templos, fuentes públicas en la ciudad, termas, grandes necrópoli y lujosas villas.
Además, la ciudad contaba con un Teatro Romano, Anfiteatro Romano y dos Circos Romanos, los más grandes de su época, siendo estas construcciones la trilogía de equipamientos para entretener y divertir a sus ciudadanos.

En esta época de dominación romana del Imperio Romano, la ciudad llegó a poseer más edificios lúdicos que la propia Roma y llegó a rebasar los 250.000 habitantes.

CÓRDOBA VISIGODA

Año 500 - 711

Época visigoda

En el siglo V cae el Imperio Romano y Corduba fue invadida por los bárbaros que traen a la ciudad malos tiempos, donde luego, en el año 550, la Colonia Patricia queda destrozada por el saqueo de Agila I. En el año 572, Leovigildo toma Corduba, donde subió tanto su prestigio que fue el primer rey visigodo que se atrevió a usar los símbolos de la realeza. Pese a ello la ciudad volvió a formar parte del Imperio Bizantino.
Más tarde, una guerra civil entre Leovigildo y su hijo Hermenegildo, que se convirtió al catolicismo, arruinó y destrozó aún más Corduba. Éste último fue derrotado en el año 584, donde Corduba volvió a ser tomada por los visigodos.

A mediados del siglo VI se construyeron numerosos monumentos como la iglesia de Santa Clara, la iglesia de los tres santos, la iglesia martirial de San Acisclo y la Basílica de San Vicente Mártir.

La ciudad, por motivos religiosos y por afinidad al imperio romano, tardó en aceptar el poder visigodo, lo que hubo numerosas revueltas.

CÓRDOBA, CIUDAD DE LAS 3 CULTURAS

Córdoba vivió, parte de su larga historia, una esplendorosa época donde convivieron, de forma pacífica, tres pueblos: musulmán, judío y cristiano; cada uno con sus religiones correspondientes, que ofrecieron al mundo un gran ejemplo y la mejor tradición de tolerancia e inteligente civilización del mundo islámico

Estas tres culturas las iremos hablando una por una:

CÓRDOBA MUSULMANA

Año 711 - 1236

Época musulmana

En el año 716, Abderraman I se proclama emir y nace el Emirato Independiente (Emirato de Córdoba) o capital de Al-Andalus. En el 756 convierte Córdoba en la capital de la España musulmana.


En el siglo VII, Córdoba se convierte al Islam y en el 929, con Abderraman III en el trono, el estado pasa a ser capital del Califato Omeya de Occidente (Califato de Córdoba), época de máximo esplendor de la historia de la ciudad, y de Al-Andalus, donde alcanzó su mayor apogeo geográfico (aproximadamente 500.000 habitantes) en el año 1.000 siendo, en el siglo X, la ciudad más grande, culta y opulenta del mundo que abundaban los comercios, las escuelas, bibliotecas, baños, etc, y fue la primera ciudad de la Península que pavimentó sus calles, alumbrado público nocturno y alcantarillado.

También colaboraron en el Califato los judíos, aunque vivían aislados en la Judería.

Respecto a su organización, el interior de Al-Andalus aparece dividido en coras o circunscripciones provinciales. Estas unidades de finalidad gubernativa, militar y fiscal constaban de una capital y de un territorio circundante que, a su vez, se subdividía en distritos (iqlim), con una población central a la cabeza de otros núcleos, y las alquerías que eran la entidad básica del poblamiento.


En esta época se terminó la Mezquita de Córdoba, templo compartido por musulmanes y cristianos hasta la fecha. Se afirmaba que en la Mezquita se conservaba el brazo de Muhammad, y llegó a ser lugar de peregrinación para los musulmanes.

También se construyó, mandado por Abderramán III, una magna ciudad situada a 8 kilómetros de la ciudad, llamada Madinat al-Zahra o Medina Azahara (actualmente se encuentran las ruinas de esta ciudad), como parte del programa político, económico e ideológico puesto en marcha tras la inauguración del Califato.
Durante el califato de Alhaken II, Córdoba tenía la biblioteca más grande del mundo en su tiempo, contando con más de 400.000 volúmenes. Había 27 escuelas gratuitas para enseñar a los niños pobres, y el nivel de alfabetización, tanto de niños como de niñas, era muy alto.
Los jóvenes que pertenecían a la nobleza de los reinos católicos del norte de España recibían su educación en la corte mora, y las mujeres ricas de Francia encargaban en Córdoba sus trajes más elegantes.

Para esta época de la ciudad se dice que en aquel entonces "Córdoba fue la capital del mundo", siendo la dinastía omeya que firmara la conquista territorial más explosiva, fulminante y rápida de la historia conocida. Actualmente es la única ciudad de España que presume de haber sido, alguna vez en su historia, "capital del mundo".

En 1009, con el alzamiento del príncipe omeya Muhammad II al-Mahdí contra los amaríes, comenzó el período de decadencia del Califato en una terrible y larga guerra civil, que terminó en 1031 con la liquidación oficial. La Córdoba califal dejó de existir.

Al-Andalus se fragmenta en pequeños reinos independientes o taifas, basados en las principales ciudades y sus territorios circundantes, cuyo ámbito se aproxima a menudo al de las coras.
Surgió la Taifa de Córdoba, que desapareció en el año 1070.
La cora de Córdoba se extiende, ahora sí, por un territorio similar al actual (no tan alargada, sino más redonda).

Desde 1031 hasta 1236, Córdoba perdió para siempre la hegemonía política de la España musulmana, pero nunca la hegemonía cultural. Comienza la época cristiana, en 1236, con la conquista de Fernando III.

CÓRDOBA JUDÍA

Siglos X - XV

Esta cultura está entre medias de la cultura musulmana y cristiana. Los judíos vivían en el famoso barrio de la Judería.

La mayoría del pueblo judío vivía bajo gobierno del Islam, que fue donde empezó el período de la simbiosis judeoárabe de Córdoba. Durante los cuatro siglos de hegemonía Omeya las actividades culturales, artísticas y comerciales hicieron de Al-Ándalus el país más culto de Europa.

Durante esta época, Córdoba era la capital del Judaísmo gracias al barrio de la Judería y al filósofo y médico cordobés, Maimónides.

Destacamos de esta época la edificación de la Sinagoga (en 1315).

CÓRDOBA CRISTIANA

Año 1236 - 1516

Época cristiana

Tras la conquista cristiana de Fernando III, Córdoba es vaciada de musulmanes ocupadas por castellano-leoneses. Se comenzó a construirse iglesias donde actualmente se conoce como iglesias fernandinas.
En 1278, durante la epidemia de la peste, el fraile Simón de Sousa afirmó que se le apareció el Arcángel San Rafael y le había curado. Comunicó la noticia al obispo pidiéndole a éste que si quería que la peste acabase debía de poner una estatua del Arcángel en la Catedral. Desde aquel momento se consideró al Arcángel como custodio de la ciudad de Córdoba, donde actualmente sigue siendo así y hay colocados varias estatuas por diversas zonas de la ciudad.
En 1578, el padre Andrés de las Roelas, también afirmó la aparición del Arcángel San Rafael que le curó de una enfermedad diciéndole que tenía como misión ser custodio de la ciudad.

La Córdoba bajomedieval pierde protagonismo histórico y es escenario de luchas que mantienen los nobles para apoyar enfrentadas rivalidades dinásticas y defender o ampliar sus privilegios. La Guerra Civil, entre 1366 y 1369, enfrentó a los partidarios de Pedro I el Cruel y su hermano bastardo Henrique de Trastámara, donde éste último construyó en 1369 la torre de la Calahorra para defenderse del ataque de su hermano pero derrotado en la batalla del Campo de la Verdad.
El fin de la Reconquista llega por el siglo XV, con la llegada de los Reyes Católicos a la ciudad emprende de modo definitivo el Reino de Granada, Córdoba se convierte en cuartel general de las tropas y recupera algo de su esplendor.
Durante la estancia de los Reyes Católicos en Córdoba, nace su hija doña María en 1482.
En 1486 recibieron por primera vez a Cristobal Colón, donde en esta ciudad, éste conoce a la cordobesa Beatriz Enríquez de Arana, en el que Colón tuvo su segundo hijo, Fernando de Colón. El hermano de Beatriz, Diego de Arana, le prestó a Colón 50.000 maravedíes para ayudarle en su viaje a Indias para el año 1492.
Terminada la guerra con los moros, con la entrega de Granada en 1492, los Reyes Católicos acuerdan la expulsión de los judíos. Córdoba perdió su importancia comercial, industrial y agrícola y muchos de sus habitantes se fueron a América y Sevilla, donde se desplazaron los grandes negocios.

En esta época destaca el Alcázar de los Reyes Católicos (en 1328), la finalización de las obras de la Torre de la Malmuerta (en 1408) y la figura de El Gran Capitán.

CÓRDOBA DE LOS AUSTRIAS

Año 1516 - 1700

En 1523 se comenzó a levantar la Catedral de Córdoba, donde Alonso Manrique era obispo de la ciudad, trabajando los principales arquitectos castellanos y encargándose su dirección a Hernán Ruiz I, siguiendo los cánones góticos y renacentistas. Hernán Ruiz II, su hijo, siguió la obra con un estilo manierista.

La historia de las ciudades, la historia local, han tenido más o menos suerte en relación a los acontecimientos que en el solar patrio se han desarrollado, incluido el Reino de Córdoba, entre los muchos que integraban el inmenso patrimonio de los Austrias, la ciudad fue la cabeza de uno de los muchos reinos y señoríos como enumeraban los Habsburgos en el encabezamiento de sus mercedes y privilegios.
Los hechos que jalonan Carlos I, y de manera especial, intentan atraer Córdoba por su gran importancia, por la poderosa nobleza que residía en ella y por la situación estratégica de llave de Andalucía.
El Ayuntamiento de Córdoba no acepta esta petición y el Emperador les envía carta de agradecimiento por su lealtad.
En la guerra exteriores, la presencia de los cordobeses siempre fue destacada.

Hernán Ruiz II, durante el Renacimiento, construyó la Casa de los Villalones en el año 1560. Y en el año 1564 empezó a levantar la iglesia de la Compañía.

En 1570, por orden de Felipe II, se construyó la Caballerizas Reales junto al Alcázar de los Reyes Cristianos y en 1571 construyó la Puerta del Puente (Arco del Triunfo) frente al Puente Romano por la visita que realizó este rey.
Don Jerónimo Luís de Cabrera, conquistador de nuevas tierras americanas, inspirado por sus recuerdos andaluces cumplió con la promesa hecha a su esposa, que proviene de Córdoba ella y su familia, bautizando con el nombre de "Córdoba de la Nueva Andalucía" a orillas del río Suquía, la que actualmente es la segunda ciudad y prestigiosa sede universitaria y cultural de Argentina.

En 1598 comienza el reinado de Felipe III donde cuenta con un cronista cordobés, Luis de Góngora y Argote, porque en sus versos y en sus cartas (siendo documentos de primera mano, por las noticias que da a sus amigos de Córdoba) están recogidos gran parte de los acontecimientos de este reinado (1598-1621).

Luego, será Felipe IV quien suba al trono, donde su largo reinado (1621-1665) destaca acontecimientos como la visita del monarca, el camino del Coto de Doñana en 1624 y el "motín del pan" en 1652.

En el año 1683 se construyó la Plaza de la Corredera, donde luego destaca la mejora de ésta por el corregidor don Francisco Ronquillo Briceño, unificando la fachada de la misma con sus soportales.
La dinastía de los Austrias termina con la muerte de Carlos II en 1700, que poco se notó los sucesos de su reinado desde 1665. El obispo, Cardenal Salazar, bendijo el Estandarte Real a la proclamación de Felipe V. 

CÓRDOBA DE LOS BORBONES

Año 1700 - 1900

En esta época, y debido a epidemias, sequías y malos gobernantes en la ciudad, la población se redució a 20.000 habitantes en el año 1700 perdiendo su mentalidad luchadora y abierta.

El reino de Córdoba, el resto de Andalucía y Castilla, reconoce el testamento de Carlos II y decide que ocupe el trono Felipe V, el primero de los Borbones hispanos, proclamado el 3 de diciembre de 1700 en la plaza de La Corredera.

El 15 de enero de 1704, Felipe V escribe a la ciudad para que le defendieran de una larga guerra que habrá contra los aliados, donde éstos pretenden invadir las costas andaluzas. Estos ataques acabó con la pérdida de Gibraltar.
Estando Córdoba en el centro de Andalucía, también se vio afectada por el desarrollo de la contienda del interior del país, y cuando el Archiduque Carlos se apoderó de Madrid en 1710 y quedó Andalucía incomunicada, se enviaron tropas a caballos para la guarda de los Puertos de Sierra Morena, para impedir la entrada de los enemigos por la Mancha.

La proclamación de los Reyes se rodeaba de particular solemnidades como Luís I (en 1724), Fernando VI (en 1746), Carlos III (en 1759) y Carlos IV (en 1789).

En este siglo se construyen muchas escuelas con afán de mejorar la cultura popular.
Y en 1794 se realizó el Cristo de los Faroles en la Plaza de los Capuchinos.
Las noticias del alzamiento del pueblo madrileño contra los franceses el 2 de mayo de 1808, llenan de intranquilidad a la ciudad.
La llegada de un enviado de la Junta constituida en Sevilla formó otra análoga en Córdoba, defensora de los derechos de Fernando VII como legítimo rey de España, que implicaba un enfrentamiento contra los invasores.
Ante un posible ataque francés, los cordobeses preparan, con los que se improvisa en 8 días, un ejército llamado <<Vaguardia de Andalucía>>, que está a su frente el general Pedro Agustín de Echevarri, que intentó vanamente detener al ejército invasor, unos 18.000 hombres mandados por el general Dupont, en el Puente de Alcolea, el día 7 de junio de 1808.
Desecho fácilmente por las tropas francesas aquel improvisado ejército, entran en la ciudad por la Puerta Nueva, pero el disparo de un patriota contra Dupont dio lugar al episodio más triste de la historia contemporánea cordobesa. Durante tres días, fueron saqueadas implacablemente las casas y templos de la ciudad y sometidos sus habitantes a todo género de desmanes.
Pocos días después la ciudad fue evacuada por los franceses, que el 19 de julio fueron derrotados en Bailén.
Córdoba fue dominado nuevamente por los franceses a comienzos de 1810 hasta septiembre de 1812.

Cuando la ciudad quedó libre de la dominación francesa, fue proclamada la constitución política de la monarquía, aprobada por las cortes de Cádiz de 1812, pero su vigencia fue precaria, pues antes de conocerse que vuelve Fernando VII a España en 1814 decreta la anulación de cuando legislaron las Cortes de Cádiz, un tumulto popular destruyó la lápida de la Constitución colocada en la plaza de La Corredera y comienza un enfrentamiento entre absolutistas, partidarios del antiguo régimen y liberales o reformadores, que va a caracterizar la vida cordobesa durante las primeras décadas del siglo XIX.

En 1833 muere Fernando VII y se proclama reina Isabel II, ocasionando un sucesivo cambio político, al buscar la reina gobernadora doña María Cristina el apoyo de los elementos liberales. Una de las primeras medidas adoptadas fue el desarme de los voluntarios realistas.

La revolución de septiembre de 1868 fue el último hecho histórico de ámbito nacional donde Córdoba asume un importante papel protagonista, al salir de esta ciudad el ejército liberal que, al mando del general Serrano, impidió a las tropas leales a Isabel II el paso por el puente de Alcolea. Este hecho puso fin al reinado de Isabel II.

A la restauración de la monarquía en persona de Alfonso XII, a finales de 1874, contribuyó en Córdoba el conde de Torres Cabrera.

La tradición cultural de la ciudad va a cobrar un destacado impulso con la fundación de la Academia General de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes.

CÓRDOBA, CIUDAD PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

CÓRDOBA ACTUALIDAD

Siglo XX - Actualidad

Con el comienzo del siglo XX y con el reinado de Carlos III, muchas calles permanecían sin pavimentar y mal iluminadas, había ausencia de alcantarillado que potenciaba falta de higiene y salud. La población cordobesa compartía un clima negativista de la ciudad que estaba extendido a lo largo y ancho de todo el territorio nacional. Los pocos turistas que venían se maravillaban ante un patrimonio monumental tan extenso como abandonado al que los cordobeses de aquella época no valoraban en toda su dimensión.
La llegaba de la dictadura de Primo de Ribera el 13 de septiembre de 1923 asciende al poder a José Cruz Conde que marcará la década, construyendo importantes obras de infraestructuras propias de una ciudad como el abastecimiento de agua potable, apertura de nuevas calles, zonas verdes en la ciudad, etc. que se irá desarollando con el mandato de sus sucesores, que abre la ventana de la esperanza tras el agotamiento del régimen militar anterior.
La llegada del obispo fray Albino González Menéndez-Reigada (en 1946) y del alcalde Antonio Cruz Conde y Conde (en 1951) supone el inicio de la llamada "década prodigiosa". (1951 - 1961).
Córdoba recupera parte del retraso arrastrado desde su pasado. Cruz Conde revaloriza el patrimonio monumental, crea un aeropuerto, segundo puente de la ciudad desde la época romana, hoteles, calles pavimentadas e iluminadas, nuevos barrios, la estación del tren y la creación de la Universidad.
Córdoba ha ido creciendo con el paso de los años mediante proyectos que se han ido haciendo realidad. La actual ciudad de Córdoba poco tiene que ver con la de un siglo antes, ya que va preparando su paso al futuro dejando de llegar tarde a los cambios que se producen y avanzar con el prestigio de su pasado.
Los centros docentes se han multiplicado en todos los niveles, destacando el nacimiento de una Universidad que goza de gran prestigio en varios campos, siendo Córdoba una de las ciudades más importantes de Europa en veterinaria.
También se destaca la atención sanitaria en el Hospital Reina Sofía, siendo el único de Andalucía con el programa completo de trasplante de órganos y la mejor de Europa.
Las comunicaciones dieron un importante salto al formar Córdoba parte de la primera línea de AVE instalada en España, donde actualmente la ciudad es un importante nudo de comunicaciones gracias a su privilegiado situación geográfica.

Hoy día, esta ciudad es un claro ejemplo de realidad multicultural y multiétnica, un reflejo de lo que ha sido su historia bimilenaria, a partir de diversas civilizaciones, culturas, religiones, filosofías e ideologías que han forjado la imagen de una ciudad en la que es posible la convivencia entre diferentes gentes que pertenecen a razas distintas, practican otras religiones y tienen varias ideologías.

3 veces declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

Córdoba tiene el segundo casco histórico más grande de Europa, el mayor espacio urbano del mundo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con más de 30.000 habitantes, convirtiéndolo en uno de los más poblados, vivos y animados de Europa: la Mezquita-Catedral (en 1984), el casco histórico (en 1994) y la fiesta de los Patios (en 2012).
En 1994 se amplió la declaración de la Mezquita-Catedral a la antigua medina de Córdoba.
"Córdoba es lugar único en España", según la UNESCO. Ninguna ciudad española posee tantas declaraciones al Patrimonio Mundial como Córdoba.
Córdoba está pendiente de recibir su cuarto título de Patrimonio Mundial por la UNESCO.
El 10 de marzo de 2016, el Consejo Nacional de Patrimonio Histórico ha decidido presentar las ruinas de Medina Azahara como candidato a ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Con esta decisión se abre el proceso para que España presente a la ciudad palatina como la única candidata en su lista en el año 2017, para esperar a que en 2018 se dé la decisión definitiva.

Es una de las ciudades más bellas, mejor conservadas y de mayor calidad de vida en España siendo un gran referente cultural al sur de Europa.

Capitalidad Europea de la Cultura 2016

Córdoba fue candidata a la capitalidad europea cultural para el año 2016, quedando finalista, donde realmente tuvo que ser candidata a la capitalía, habiendo cumplido todos los requisitos que se exigían, pero no lo fue debido motivos políticos, llevándose un chasco toda la población cordobesa.

Sede del Congreso de Ciudades de Patrimonio Mundial 2017

Córdoba también fue candidata para ser la sede del XIV Congreso Mundial de Ciudades Patrimonio, que tenía lugar en el año 2017, pero se quedó a las puertas de conseguir la candidatura, perdiendo con Gyeongju (Corea del Sur), donde también participó Olinda (Brasil).
La ciudad se queda con un sabor agridulce, ya que no consiguió ser la sede de este evento tan importante mundialmente (formado por 250 localidades de todo el mundo declarados Patrimonio de la Humanidad), pero al menos pudo traerse el premio Jean Paul L'Allier por la reconstrucción de la peatonalización de la calle Cruz Conde, siendo también un reconocimiento que más prestigio tiene internacionalmente.

Gracias a esta participación, la ciudad califa se ha vuelto a colocar en al esfera internacional demostrando que tiene muchísimas cualidades y valores que hace ver que es una referencia en el patrimonio mundial y en el patrimonio de la humanidad.

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